REPERCUSIONES EN PRENSA

 

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#VamosPorMás: aún son pocos

Viernes, 28 de julio de 2017 - 4:30 pm

La sonrisa burlona del ex gobernador de Veracruz Javier Duarte cuando fue detenido y en días posteriores muestra el cinismo de un político que sabe que, a pesar del proceso que se le sigue ante las múltiples denuncias en su contra, se siente seguro de burlar a las leyes y a la justicia mexicanas, y en breve obtener la libertad y gastar los miles de millones obtenidos del saqueo de esa entidad.

Muchos políticos y gobernantes como él mantienen esa sonrisa porque se sienten protegidos por el escudo de impunidad; saben que con el poder pueden detener las acusaciones e investigaciones en su contra, retrasar la impartición de justicia e incluso esperar a que las autoridades judiciales cometan errores para salir libres y ser declarados inocentes.

Empero, ante el empuje y la presión de la sociedad que se ha manifestado por leyes que exijan transparencia y rendición de cuentas a las autoridades, eliminación del fuero, organismos serios que combatan la corrupción y castigo sin privilegios a los corruptos, comienzan, en los últimos años, a ser investigados gobernantes, políticos, funcionarios, fiscales y, sorprendentemente, se han girado órdenes de aprehensión y encarcelado a unos, mientras son procesados, y otros están prófugos.

Ya se ha eliminado el fuero y recientemente se ha creado el Sistema Nacional Anticorrupción, todo con el deseo e ímpetu de combatir la corrupción, pero hay que reconocer que este mal está tan arraigado en los tres niveles de gobierno.

Es decir, sin fuero y con el SNA la corrupción puede seguir sin freno si los ciudadanos no vigilamos a este organismo. ¿Quiénes serán los fiscales, magistrados y funcionarios que atendrán los Tribunales y salas especializadas en el país y los estados? ¿El presidente y los gobernadores elegirán para que los legisladores escojan de alguna terna? ¿Habrá independencia o, como siempre, estos organismos estarán dirigidos desde lo alto del poder?

Cáncer

La corrupción es un flagelo, un cáncer que avanza cada día y carcome las entrañas de las dependencias públicas y de la misma sociedad, a tal grado que la vemos como algo natural en la vida diaria. Autoridad o ciudadano que no tranza no avanza, se dice. Y esto ha dañado las relaciones entre los ciudadanos y éstos y los gobernantes.

En una encuesta dada a conocer recientemente, realizada por el Instituto para el Combate a la Corrupción en Yucatán, salió a relucir que el 86.36% de los yucatecos encuestados ven a la corrupción como algo grave, el 38.94% considera que en los tres niveles de gobierno se da la corrupción y un 44.55% piensa que es mayor en los niveles altos. Y los entrevistados consideran a los políticos, diputados, policías y líderes sindicales como los más corruptos.

Además, en “mordidas” se gastaron casi 47 millones de pesos en 2016. Es decir, para agilizar un trámite, por las negociaciones con algún policía o por otra causa pagamos los ciudadanos y estimulamos la corrupción.

Somos un país con un lugar privilegiado en corrupción y son los políticos y gobernantes quienes han puesto el mal ejemplo. La corrupción ha venido sin freno desde décadas atrás. Los gobernadores, alcaldes, legisladores, jueces, políticos, dirigentes sindicales, presidentes y funcionarios en general han exagerado tanto que han saqueado entidades, municipios y dependencias. Y no se ha podido tapar el hedor de tanta corrupción acumulada.

No podemos seguir enarbolando la bandera de la corrupción en la sociedad. Es necesario cambiar acciones y actitudes en lo personal. Un buen ejemplo sería que en los hogares y las escuelas se hablara y practicara la honradez, el valor civil, el respeto a los demás y evitar dañar a otros para obtener privilegios. Esto ayudaría en la formación de las nuevas generaciones.

La sociedad civil ha lanzado la campaña #VamosPorMás como un freno para que la corrupción no avance y para vigilar que el Sistema Nacional Anticorrupción cumpla cabalmente con sus fines. Ya estamos cansados del saqueo a las arcas públicas, de burlas, abusos y sonrisas cínicas de los políticos y gobernantes. Es necesario estar alertas y vigilar celosamente la implementación correcta de este organismo a nivel nacional y en los estatales.

#Vamos por más leyes que combatan en serio la corrupción. #Vamos por más transparencia y rendición de cuentas. #Vamos por más gobernantes, políticos y funcionarios abusadores. Son pocos los que están en la cárcel.

Hay muchos más que deben estar detrás de las rejas. Es momento de quitarles esas sonrisas cínicas y burlonas a las autoridades corruptas, así como los millones que se llevaron. Hay que ponerle un dique a esta corrupción sin freno.— Mérida, Yucatán.